NADINE HEREDIA ASESINA DOS VECES A SORAIDA CASO
La secuencia fue
bien clara.
Primero salió el
presidente de la república a decir que su esposa no iba a renunciar a "seguir
trabajando".
Al día siguiente,
la señora Nadine reapareció, tras seis días de amarga cura de silencio, con
todos los bríos recompuestos. Y defendió, como era previsible, el operativo que
le costó la vida a la niña Soraida Caso.
El problema es que
la primera dama (y primera ministra en las sombras) se sigue metiendo en
honduras. Cuando el humalismo sea un recuerdo mal rumiado, la justicia reabrirá
el caso que en este semanario hemos sido los primeros en tratar con
seriedad.
Y en esos
momentos, seguramente, la señora Nadine será llamada como testigo clave. Porque
no todo es "Madre Mía" e impunidad garantizada.
Será entonces que
la señora Nadine tendrá que decirle a la justicia por qué no se enteró de lo que
realmente había pasado. Y, en todo caso, por qué después no le dijo la verdad al
país.
El señor Humala
tendrá también su dosis de justicia. Algiuen deberá preguntarle en el momento en
que sea imprescindible aclarar todo este asunto cómo pudo recomendar que los
periodistas acepten la validez del nauseabundo documento en el que "Amalia", una
terruca de opereta, despliega la mayor dosis de mendacidad de los últimos
tiempos.
Se trata de un
documento oficial armado con el que este régimen ha pretendido limpiarse y
limpiar a la señora Nadine. Se trata de una de esas farsas que quedarán como
constancia de que, en materia de derechos humanos, el humalismo es una mistura
equitativa de fujimorismo y alanismo.
La apelación a ese
papel, proferido por el Comando Conjunto y sus operadores periodísticos, es una
verguenza que intenta matar por segunda vez a Soraida Caso. Pero no es la única
mugre de esta semana.
Cipriani dio su
cuota habitual de estiércol, Giampietri hizo lo propio y la débil oposición
-casi siempre en la luna- colaboró con entusiasmo en la creación de esa masa
crítica de estupidez que caracteriza a nuestra política. Y la jueza que mandó
apresar a César Lévano terminó demostrándonos que la historia del Perú es un eco
de redundancias y una ofensa de repeticiones.César: que Silva Checa haya hecho
girar el torno del poder judicial en contra suya es su más reciente
condecoración.
FUENTE: SEMANARIO
HILDEBRANT EN SUS TRECE (viernes 21 de septiembre, año 3, Nª 123).
EDITORIAL: PAREJA
TEMPESTAD
AUTOR: CÉSAR
HILDEBRANDT
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