miércoles, 26 de septiembre de 2012


La secuencia fue bien clara.

Primero salió el presidente de la república a decir que su esposa no iba a renunciar a "seguir trabajando".
Al día siguiente, la señora Nadine reapareció, tras seis días de amarga cura de silencio, con todos los bríos recompuestos. Y defendió, como era previsible, el operativo que le costó la vida a la niña Soraida Caso.


El problema es que la primera dama (y primera ministra en las sombras) se sigue metiendo en honduras. Cuando el humalismo sea un recuerdo mal rumiado, la justicia reabrirá el caso que en este semanario hemos sido los primeros en tratar con seriedad.

Y en esos momentos, seguramente, la señora Nadine será llamada como testigo clave. Porque no todo es "Madre Mía" e impunidad garantizada.

Será entonces que la señora Nadine tendrá que decirle a la justicia por qué no se enteró de lo que realmente había pasado. Y, en todo caso, por qué después no le dijo la verdad al país.



El señor Humala tendrá también su dosis de justicia. Algiuen deberá preguntarle en el momento en que sea imprescindible aclarar todo este asunto cómo pudo recomendar que los periodistas acepten la validez del nauseabundo documento en el que "Amalia", una terruca de opereta, despliega la mayor dosis de mendacidad de los últimos tiempos.



Se trata de un documento oficial armado con el que este régimen ha pretendido limpiarse y limpiar a la señora Nadine. Se trata de una de esas farsas que quedarán como constancia de que, en materia de derechos humanos, el humalismo es una mistura equitativa de fujimorismo y alanismo.



La apelación a ese papel, proferido por el Comando Conjunto y sus operadores periodísticos, es una verguenza que intenta matar por segunda vez a Soraida Caso. Pero no es la única mugre de esta semana.


Cipriani dio su cuota habitual de estiércol, Giampietri hizo lo propio y la débil oposición -casi siempre en la luna- colaboró con entusiasmo en la creación de esa masa crítica de estupidez que caracteriza a nuestra política. Y la jueza que mandó apresar a César Lévano terminó demostrándonos que la historia del Perú es un eco de redundancias y una ofensa de repeticiones.César: que Silva Checa haya hecho girar el torno del poder judicial en contra suya es su más reciente condecoración.

FUENTE: SEMANARIO HILDEBRANT EN SUS TRECE (viernes 21 de septiembre, año 3, Nª 123).
EDITORIAL: PAREJA TEMPESTAD
AUTOR: CÉSAR HILDEBRANDT
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